La Milpa quiere ser un instrumento que nos ayude a orientar e integrar nuestro esfuerzo por aprender y formarnos. Por eso ofrecemos cada mes en esta sección una reflexión y una propuesta de trabajo personal y en grupo sobre los valores.
Nos vamos a servir de la presentación que hace Carlos Cabarrús en su libro “Haciendo política desde el sin poder”. Seguimos casi literalmente su presentación y sus propuestas y les invitamos a consultar directamente el conjunto del libro. La propuesta es que lean individualmente el texto, busquen su comprensión, consulten especialmente en el diccionario el significado de las palabras o expresiones que aparecen subrayadas en el texto y de aquellas otras de las que tengan dudas. En las semanas siguientes trabajen en grupo las propuestas que encontrarán en recuadro.
Comenzamos buscando definir qué entendemos por valor y seguiremos los próximos meses centrándonos en cuatro valores universales:
1. Dignidad de la persona y de la tierra
2.La tolerancia
3.La justicia
4.La solidaridad
¿Qué es un valor?
Valor, es algo que:
1. Se aprecia, “vale”, me atrae, me mueve. Es el aspecto “atractivo” del valor.
2. Me da vida y genera vida. Aspecto “noble” del valor.
3. Me construye y tiende a construir. Es el elemento vital del valor.
4. Porque es vital, está ya interiorizado; forma parte de nuestro inconsciente. Es el elemento psicológico del valor.
5. En todo valor-si lo es-, hay un llamado a la solidaridad; es eco del grito de la tribu en nuestros corazones y hay una fuerza intrínseca que busca un colectivo que lo promueve y que lo refuerce. Es el elemento social del valor.
6. Por ello, se está dispuesto a arriesgar algo importante o renunciar a algo valioso. Si no, se queda en mero eslogan o pensamiento noble sin fuerza. esto es lo distintivo del valor.
7. Y finalmente, solo es valor si nos lleva a la acción, a una acción transformadora por establecer una convivencia más humana, reglada por normas fundamentales de convivencia. Es el elemento político del valor.
Los valores por tanto, por lo menos deben traducirse en normas sociales de convivencia cuya trasgresión debe tener su sanción correspondiente. La dimensión social de los valores exige un código a respetar.
P. Fernándo Ibáñez


